¿Cuál miedo te impide delegar?

Luis es gerente de planificación de una importante empresa de servicios de salud. Su día a día se caracteriza por tener que participar directamente en múltiples tareas, reuniones, coordinaciones, revisiones y firmas de documentos. 

Dentro de las principales responsabilidades de su departamento está la de coordinar la elaboración de los planes estratégicos y operativos de su empresa, llevar el control del cumplimiento general y la preparación de reportes. Además, debe participar en una reunión mensual para presentar los avances alcanzados en dichos planes.

Luis entiende que para lograr que las cosas se hagan a tiempo y de forma correcta debe involucrarse directamente en cada una de las tareas y responsabilidades de su departamento pues su presencia asegura el cumplimiento de las mismas y la satisfacción de la máxima autoridad. 

Luis se muestra todo el tiempo ocupado, estresado y por supuesto termina su día de trabajo muy cansado. Se queja de que no puede tomar vacaciones pues inmediatamente sale ya lo están llamando para resolver alguna que otra situación que se ha presentado, aunque cuenta con un equipo de tres personas, estas no se atreven a tomar alguna decisión sin tener su aprobación.

Situaciones como éstas, donde un gerente considera que debe tener todo centralizado para que funcione, se viven a diario en las organizaciones.  La principal causa de esta creencia es la falta de delegación por miedo a perder el control.

En el capítulo II de mi libro “Delega y Transforma” trato sobre los miedos y mitos que obstaculizan la delegación exitosa. 

¿Por qué es tan difícil delegar?

Algunas estadísticas señalan que la persona promedio trabaja usando entre un cincuenta y un sesenta por ciento de su capacidad. En consecuencia, la mitad de la capacidad de los empleados no está siendo aprovechada por las empresas.

Esto se relaciona en gran medida con los miedos y mitos que tienen los directivos para delegar, lo cual impide aprovechar al máximo el potencial del personal en beneficio de los objetivos de la organización.

Uno de los miedos más comunes de los/as supervisores o gerentes que señalo en mi libro “Delega y Transforma” es el miedo a “perder el control” debido a que delegar se confunde con ese temor lo cual lleva a tener un estilo de gestión centralizada. Esto se traduce en una acumulación de trabajo y en un incremento del estrés; con ello se afectan los resultados, la productividad y el nivel de calidad. 

En el transcurso de mi vida laboral he observado que delegar es uno de los aspectos en el cual los gerentes y supervisores presentan más debilidades. Lo que es peor, no están conscientes de ello.  No lo ven como un elemento a fortalecer y, por tanto, no lo ejercen de forma correcta. No están claros en la importancia que reviste crear equipos de trabajo donde a cada uno de los integrantes se les motive para aprovechar su talento para el logro de los objetivos.

Reconoce tu miedo a delegar 

Permitir a nuestra gente “Hacer lo que mejor saben hacer” es empoderarlas y reconocer que tienen habilidades y actitudes que representan ventajas para ser desarrolladas y aprovechadas en beneficio propio y del equipo de trabajo.

Sé que piensas que es más rápido hacer las cosas tú mismo, yo también lo creía; pensaba que detenerme a explicar a otros y tener que hacer seguimiento era una pérdida de tiempo. No obstante, el tiempo y mi crecimiento como gerente y líder me fueron haciendo consciente de que el valor real no está en lo que yo haga, sino en la capacidad de facultar y confiar en que los talentos diferentes a los míos resultan ser muy útiles para lograr los objetivos de la organización.

Centralizar las tareas y querer tener el control de todo no te hará más eficiente todo lo contrario te estancará y no podrás multiplicar tus resultados. Además de alejarte del equilibrio vida y trabajo.

Enfocarte en desarrollar tus verdaderos talentos y a reconocer los de otros como una forma de apoyarte en ellos y multiplicar el impacto de tus acciones, es el verdadero reto de delegar.  

Hacer conciencia de cuál miedo te está afectando es el primer paso para iniciar el camino para mejorar tu habilidad de delegar.

  «Aprendí que el coraje no era la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él. El valiente no es quien no siente miedo, sino aquel que conquista ese miedo

-Nelson Mandela-

Con afecto!

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