Siempre hemos escuchado hablar de lo que implica el cambio y la predisposición natural que tienen las personas para aceptarlo y adaptarse.
Seguro que has leído o repetido algunas de estas afirmaciones que aseguran que ciertamente entiendes el significado que encierra la palabra cambio:
- El cambio es inevitable
- La única constante es el cambio
- La resistencia al cambio se produce por temor a lo desconocido
- El cambio se manifiesta por el temor a perder el estado de bienestar actual
Resulta ser una paradoja que el ser humano es quien promueve el cambio y al mismo tiempo es quien se resiste.
Lo que es una verdad irrefutable es que el cambio se dará con o sin tu participación y es importante destacar que cambiar significa transformar el estado actual de las cosas. En esencia es un rompimiento de la apatía en la forma de ser y de hacer las cosas.
Hay muchos libros que hablan de cambio, en esta ocasión quiero traer las principales enseñanzas del libro “Quien se ha llevado mi queso” del autor Spencer Johnson, por considerar que es un relato que describe el proceso del cambio relatado magistralmente a través de cuatro personajes y su búsqueda de queso, lo cual representa una metáfora con extraordinarias lecciones que puedes aplicar a tu vida personal y laboral.
Si no cambias te extingues
El relato de ¿Quién se ha llevado mi queso? Ocurre en un laberinto donde cohabitan cuatro personajes que viven felices pues tiene disponible y fácil el acceso a su principal alimento que es el Queso. Los ratones Fisgón y Escurridizo se mantenían atentos a las situaciones de su entorno mientras los liliputienses Hem y Haw, siempre estaban ajenos a cualquier cambio que sucediera, en otras palabras estaban muy cómodos.
Al inicio había una gran cantidad de queso en el laberinto por lo que los liliputenses se sentían satisfechos y colocaron un cartel en las paredes con la siguiente frase:
“Tener queso hace feliz”
Sin embargo, poco a poco el queso se fue acabando, pero ellos no se habían dado cuenta, les tomó de sorpresa. Cuando finalmente el queso se acabó, sin poder entenderlo, se quejaban de que nadie les había advertido, no podían creerlo, se sentían tristes y desconsolados, entonces Haw escribió en la pared:
“Cuanto más importante es el queso para ti, más deseas conservarlo”
Luego de muchos días volvieron al depósito de queso, con la esperanza de encontrar queso, se quedaron inmovilizados pues se dieron cuenta de eso no pasaría. Mientras ellos discutían y se quejaban Fisgón y Escurridizo ya hacía tiempo habían puesto patas a la obra. No pensaban en otra cosa que encontrar queso nuevo y así sucedió encontraron un lugar lleno de queso nuevo.
Por su parte, los liliputienses se resistían, Hem tenía miedo de salir a buscarlo a través del laberinto, se preguntaba ¿por qué le habían hecho eso? no estaba dispuesto a recorrerlo de nuevo, pero Haw después de mucho tiempo, decidió salir de su zona de comodidad, dejar de quejarse e iniciar la búsqueda del nuevo queso, entonces escribió:
“Si no cambias, te extingues”
Haw, finalmente asomó la cabeza por el agujero que habían abierto y observó ansioso el laberinto. Pensó en cómo había llegado a aquella situación sin queso. Mientras Hem seguía preguntándose ¿Quién se ha llevado mi queso? Haw en cambio se preguntaba ¿Por qué no me levante antes y me moví con el queso? Se sentía cada vez más angustiado, y se preguntó si realmente quería volver al laberinto.
Y escribió esta frase en la pared:
“¿Qué harías si no tuvieses miedo?”
En el trayecto Haw reflexionaba sobre el tiempo que había esperado en el anterior depósito, que resultó ser demasiado pues ya se sentía débil por los días que no había comido. Entonces se daba fuerzas diciéndose a si mismo que si Fisgón y Escurridizo habían sido capaces de seguir adelante ¡él también podía hacerlo!.
Ahora se daba cuenta de que probablemente el cambio no le habría tomado por sorpresa si se hubiese mantenido vigilante ante lo que pasaba y se hubiese anticipado al cambio.
A medida que avanzaba por el laberinto, iba escribiendo frases reflexivas tales como:
“Huele el queso con frecuencia para saber cuándo comienza a enmohecerse”
“El moverse hacia una nueva dirección te ayuda a encontrar un queso nuevo”
“Cuando dejas atrás tus temores, te sientes libre”
Haw comprendió que había sido prisionero de su propio miedo. Avanzar en una dirección nueva lo había liberado. Para sentirse más alentado, dibujaba en su mente lo maravilloso que sería cuando encontrara un nuevo queso. Y escribió:
“Imaginarse disfrutando del queso nuevo antes incluso de encontrarlo, conduce hacia él”
Haw, en el recorrido por el laberinto, encontró pedacitos de quesos de diferentes tipos. Eran muy pocos. Los probó y guardó unos pocos para continuar el recorrido. Así que empezó a recuperar fuerzas.
Y escribió:
“Cuanto antes se olvida el queso viejo, antes se encuentra el nuevo queso”
El simple hecho de haber superado sus temores y no permitir que estos lo paralizaran lo motivaba y le daba fuerzas.
Entonces escribió:
“Es más seguro buscar en el laberinto, que permanecer en una situación sin queso”
Antes pensaba que nunca deberían haberles cambiado de lugar el y que ese cambio no era justo. Ahora se daba cuenta de que era natural que el cambio se produjese continuamente tanto si uno lo espera como si no.
Y escribió:
“Las viejas creencias no conducen al nuevo queso”
Al comprender que había cambiado respecto a sus creencias.
Escribió:
“La viejas convicciones no te conducen al queso nuevo”.
Aunque no había encontrado aún queso nuevo mientras recorría el laberinto reflexionaba sobre todo lo aprendido en el trayecto. Escribió en la pared:
“Al comprender que puedes encontrar queso nuevo y disfrutarlo, cambias el curso que sigues”.
En realidad, si hubiera previsto el cambio, en vez de perder el tiempo negando que este se había producido, probablemente ya habría encontrado lo que buscaba.
Y escribió:
“Observar pronto los pequeños cambios ayuda a adaptarse a los grandes cambios por venir.”
Al desprenderse del pasado y adaptarse con efectividad al presente, Haw finalmente encontró lo que tanto anhelaba, el mayor surtido de queso que sus ojos hubieran visto jamás.
No lo podía creer hasta que vio a sus viejos amigos Fisgón y Escurridizo que ya llevaban un tiempo ahí pues se adelantaron a los cambios.
7 Enseñanzas para enfrentar el cambio
Una de los aspectos más importantes que Haw aprendió es que se dio cuenta de que siempre hay queso nuevo ahí fuera tanto si uno sabe reconocerlo a tiempo como si no y que uno se ve recompensado con él en cuanto se dejan atrás los temores y se disfruta del proceso.
Entonces escribió en la pared 7 enseñanzas, para recordarlo siempre y para que su amigo Hem las leyera si decidía salir en busca de un nuevo queso:
- EL CAMBIO ES UN HECHO
El queso no cesa de moverse
- ANTICÍPATE AL CAMBIO
Prepárate para cuando se mueva el queso
- “CONTROLA” EL CAMBIO
Huele el queso con frecuencia para saber cuándo se vuelve rancio
- ADÁPTATE AL CAMBIO CON RAPIDEZ
Cuando más rápidamente te olvides del queso viejo, antes podrás disfrutar del queso nuevo.
- CAMBIA
Muévete con el queso
- ¡DISFRUTA DEL CAMBIO!
Saborea la aventura y disfruta del nuevo queso
- PREPÁRATE PARA CAMBIAR CON RAPIDEZ Y DISFRUTA UNA Y OTRA VEZ
El queso no cesa de moverse.
Es una realidad de que en la vida podemos encontrar personas que actúan como como Fisgon y Escurridizo que se mantienen alertas y se adelantan a los cambios. Así como Hem que se resiste al cambio o como Haw que a pesar de haberse resistido finalmente logra tomar acción y entiende que debe cambiar o extinguirse.
El cambio puede conducirte a un lugar nuevo y mejor aunque en el momento en que se aproxima no lo parezca así y sientas temor, de ti dependerá adelantarte y adecuarte para aprovechar esas nuevas oportunidades que están ahí afuera solo esperando que te decidas y tomes acción para lograr tus sueños y metas.
“La vida no es ningún pasillo recto y fácil que recorremos libres y sin obstáculos sino un laberinto de pasadizos en el que tenemos que buscar nuestro camino perdidos y confusos detenidos de vez en cuando por un callejón sin salida.Pero si tenemos fe siempre se abre una puerta ante nosotros quizá no sea la que imaginamos, pero si será finalmente la que demuestre ser buena para nosotros”. -AJ CRONIN- |
¡Con afecto!
